Reformamos en Majadahonda.

Majadahonda mezcla dos tipos de vivienda muy distintos, y cada uno pide una reforma distinta. En el centro predominan los bloques de los años setenta y ochenta, con cocinas y baños pequeños que casi siempre piden redistribución. En las urbanizaciones, chalés que han cumplido treinta o cuarenta años y empiezan a necesitar instalaciones nuevas más que cambios de estética.

Majadahonda linda con Las Rozas: estamos a menos de diez minutos. Lo que más nos piden aquí son reformas de cocina y reformas de baño.

Pisos del centro

En los bloques de los setenta y ochenta la cocina suele estar cerrada y ser estrecha, y el baño repite el mismo problema. Abrir la cocina al salón o ganar un metro al pasillo cambia la casa entera, pero hay que saber qué tabique se puede tocar y cuál no. Antes de presupuestar comprobamos la estructura, porque en esa época se construía con criterios que no son los de ahora.

Chalés de urbanización

Una vivienda unifamiliar de treinta años suele tener la instalación eléctrica por debajo de lo que hoy pide la normativa y la fontanería en las últimas. Son obras donde lo que no se ve importa más que los acabados: renovar circuitos, cambiar bajantes y resolver humedades antes de tocar un alicatado.

Vivir la obra

En Majadahonda la mayoría de las reformas se hacen con la familia todavía en casa. Organizamos el trabajo por fases para dejar siempre un baño operativo, protegemos lo que no se toca y retiramos escombro a diario. La obra molesta, pero no tiene por qué ser un caos.

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